Campaña y elecciones 2.0

Estas no son las primeras elecciones en las que Internet y las redes sociales tienen protagonismo, tampoco las primeras en las que los medios digitales se utilizan como plataforma principal ni el lugar en el que se probablemente se decidan los votos de algunos, no pocos, indecisos. España y sus partidos tienen muchos ejemplos de los que aprender, aunque si hay algo cierto es que cada partido, cada candidato y, sobre todo, cada votante es un mundo. 

Desde bastante antes de arrancar la campaña electoral, todos los candidatos tenían sus ojos puestos en las redes sociales como plataforma indiscutible para llegar al electorado más activo. Con más o menos aciertos, todos los candidatos han utilizado los medios sociales para difundir su programa y dirigirse a los votantes y a sus adversarios. 

Hasta ahora, no puede decirse que las redes sociales hayan encumbrado o hecho ganar a ningún candidato, pero sí que han podido contribuir a su caída. Y es que la negatividad de los comentarios que se viertan en las redes es más poderosa, y por ende peligrosa, que la positividad de los mismos. 

Los debates

Los memes están a la orden del día, de ellos ningún candidato se libra. Han sido muchos los memes, las bromas y los chistes que se han difundido a través de las redes sociales durante el tiempo en que ha durado la campaña, y muchos de ellos durante las intervenciones en televisión de los candidatos. Ha habido bailes, candidatos escondidos y hasta ha creado una página web tras el error cometido por uno de los candidatos participantes en el debate a cuatro. 

Según  Facebook, las elecciones se han convertido en el segundo tema más comentado del año que está por acabar. Además, tal ha sido la repercusión que le debate a cuatro tuvo en el electorado que el tema se convirtió en Trending Topic mundial y en uno de los temas más comentados del presente año. 

La relevancia social ha alcanzado niveles tales que, ya no se discute qué candidato ha estado mejor tras los debates televisados o qué programa electoral tiene más posibilidades de alzarse con la victoria el próximo domingo, sino que se discuten, comparten y se reacciona a los memes que se hace sobre todo lo anterior. 

Los candidatos

Son muchas las dudas que se nos presentan acerca de los candidatos y que tratamos de resolver preguntándole a Google. Cuánto mide Pablo Iglesias o cuántos hijos tiene Rajoy han sido algunas de las búsquedas más repetidas durante las últimas semanas. Pero, sin duda, lo que mejor nos ayuda a entender la dinámica en las redes sociales es el número de seguidores de cada candidato, lo que va a marcar en gran medida la relevancia y el movimiento de sus manifestaciones a través de estos medios. 

  • Mariano Rajoy cuenta con más de 156.000 Me gusta en Facebook y algo más de 1.030.000 seguidores en Twitter
  • Pedro Sánchez con algo más de 100.500 Me Gusta en Facebook y poco más de 3.400 seguidores en Twitter. En relación a esto, una polémica ha saltado en los últimos días como consecuencia de la rápida subida de los seguidores del candidato socialista en sus redes sociales. 
  • Albert Rivera acumula algo más de 214.800 Me Gusta en Facebook y 438.400 seguidores en Twitter
  • Pablo Iglesias es apoyado por más de 414.500 Me Gusta en Facebook y supera la cifra de 1.398.000 seguidores en Twitter
  • Alberto Garzón tiene poco más de 279.900 Me gusta en Facebook y algo más de 429.300 seguidores en Twitter

Aunque claro, estas cifras suben cada día. 

Influencia social

Si hay algo que ha quedado claro y es palpable desde el pasado 15M es que los ciudadanos tienen mucho que decir y esto queda reflejado en su comportamiento y en el uso que hacen de las redes sociales. Ya las pasadas elecciones presidenciales de EE.UU. demostraron que Internet tenía mucho que decir en una campaña política y en la actualidad en España está ocurriendo lo mismo. 

Estamos ante una de las campañas más activas ya que la situación económica, política y social que se lleva viviendo en nuestro país desde hace algunos años ha contribuido a que la sociedad quiera estar presente, influir y formar parte del cambio que ya se ha producido, al margen del resultado de las próximas elecciones, y es que no estaríamos en esta situación sin todo el recorrido que llevamos detrás.